El mundo del amargado

Octavio Robledo León

Muchos de nosotros hemos compartido en algún momento con una persona amargada. Creo que todos nos hemos topado con alguna amistad, familiar o dependiente de una tienda o un profesionista que realmente no está feliz y se le ve, lo trasmite.

La amargura es una forma de depresión cuando la persona se enfoca negativamente en el mundo exterior, pensando que ha sido tratada injustamente.

Según el diccionario, la palabra amargura significa aflicción, sinsabor, disgusto, pesadumbre, melancolía. Muchas veces, la amargura es el resultado de un resentimiento.

Es una persona desengañada, desilusionada, malhumorada, resentida. El resentimiento se aplica a las personas que sufren un maltrato por la sociedad o por el mundo en general y a veces nunca hubo ese maltrato, pero ellos así lo perciben, en consecuencia, manifiestan un carácter hostil hacia los demás.

Se dice que la amargura es el resultado de una mala experiencia, y esta crea un resentimiento. Se vive una ofensa al no perdonar, la ofensa se convierte en Ira o en dolor y esto lo lleva al odio. Este odio se convierte en amargura. Nadie puede ser feliz o tener paz si su mente está llena de amargura.

Las actitudes de una persona amargada, por lo general, son con una visión pesimista de todo lo que le rodea y ve consecuencias negativas a cualquier acción, guardan resentimientos a veces desde infancia que vienen cargando y van creando una personalidad que se caracteriza por la frustración.

Aunque no necesariamente se cumpla en todos los casos, una persona “amargada” puede estar pasando por una depresión y es su forma de manifestar el malestar, pues demuestra malhumor y hostilidad hacia los demás, generalmente por haber sufrido algún desengaño o frustración, por lo que su actitud es pesimista.

Se dice que existen seis actitudes que tienen en común, por lo general, las personas amargadas:

Tienden a sentirse incapaces y a culpar a fuerzas externas de los resultados que no pueden obtener.

No reflexionan y tienen poco control sobre sus emociones.

Se quejan todo el tiempo.

Son envidiosos.

Son egoístas.

Su pensamiento está distorsionado y lleno de ideas falaces.

Cuídate porque en realidad no se nace amargado, las malas experiencias no resueltas te pueden ir llevando a ser una persona con resentimientos. Es algo en lo que debes trabajar y mucho de eso tiene que ver si te estás rodeando con este tipo de personas. También es muy importante resolver positivamente los obstáculos que se te van presentando en la vida; trabajar con el perdón es algo muy necesario. Comer bien, hacer ejercicio y hacer cosas que disfrutas con tu tiempo libre, buena lectura, series de televisión con mensaje, son tan solo acciones que te llevan a sentir que te estas tratando lo mejor que se puede.

Es muy complicado tratar como pacientes a personas con amargura, pero aclaro que no es imposible, es como un reto para el psicólogo, ya que tiene que manejar tanto pesimismo porque creen merecer todo lo bueno o lo mejor, aunque no hayan hecho los méritos para ganarlo. Es ahí donde un psicólogo experimentado hace uso de sus técnicas para centrar al sujeto y convencerlo de que esa actitud lo llevara a la soledad porque con ese carácter solo ahuyenta a los demás y todos nos queremos rodear de gente que sume, no que reste.

Octavio Robledo León

Psicólogo clínico-Tanatólogo

Teléfono de consultorio: 669 982 5236

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